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Baja Visión, ¿qué es?

La ceguera y la baja visión son la sexta causa de discapacidad en el mundo.

El 1,73% de la población tiene una agudeza visual menor de 0,3 o un campo de visión de menos del 20%.

Este porcentaje crece cada año debido al aumento de población mayor de 65 años.

Las principales causas de baja visión en nuestro país son:

  • Cataratas: Se trata de la opacificación del cristalino, lente natural de gran potencia que se aloja entre el iris que nos permite enfocar objetos a una distancia corta. Los principales síntomas de las cataratas son: deslumbramiento, visión borrosa y amarillenta o sepia, sensación de ver tras una cortina translúcida.
  • Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE): Suele ser hereditaria de origen genético, pero también influyen otros factores como el tabaco o el tipo de nutrición.
    Los principales síntomas serían: dificultad para reconocer las caras del as personas, observar mancha ciega en el centro del campo visual, o no calcular con exactitud las distancias de los objetos.
    Existen dos tipos de DMAE:
    • DMAE seca. Producida por las alteraciones que se producen en ciertas estructuras de la retina. Aunque no existe tratamiento efectivo, se intenta detener su progresión con vitaminas y Zinc.
    • DMAE húmeda. Se debe a una falta de nutrientes en dicha zona, se produce un aumento del tamaño de vasos sanguíneos, los cuales dejan salir líquido por el interior de la retina y acaba destruyendo áreas colindantes. La progresión de ésta es mucho más rápida que la seca.
  • Defectos refractivos: dentro de las patologías oculares que causan baja visión, los defectos refractivos no corregidos sería la menos frecuente ya que en la actualidad se buscan ayudas ópticas. En cambio, si estamos ante un ojo vago no corregido o tratado, sería otro ejemplo de baja visión si cumple las características pertinentes para entrar dentro de este grupo.
  • Miopía magna: Es un tipo de miopía producido por el crecimiento del globo ocular, por lo que la longitud axial del ojo aumenta y con él su poder dióptrico. A largo plazo, esta patología puede producir alteraciones en el polo posterior del globo ocular, por lo que es necesario las revisiones periódicas del oftalmólogo para el control de este tipo de patologías. En estos casos, la prevención, una correcta higiene visual, ejercicios visuales y Orto-k son tratamientos esenciales para no incrementar el poder dióptrico del ojo y con él las posibilidades de padecer una patología en un futuro.
  • Retinopatía diabética: Se trata de una patología muy probable en personas diabéticas por lo que el control periódico de un profesional cualificado en polo posterior sería correcto para su prevención. Las probabilidades de padecer una retinopatía en un diabético son 10 veces mayores que una persona que no lo es. Así pues, el cuidado diario de un diabético es el mejor aliado en estos casos.
  • Retinosis pigmentaria: Es una enfermedad degenerativa de origen genético que afecta en los primeros episodios a los bastones (células retinianas encargadas de la visión noctura) por lo que se produce una mala adaptación a los cambios de luz o deslumbramientos, pero en estadios más avanzados suele afectar a otras capas retinianas. También se produce una pérdida progresiva del campo de visión, y se percibe la llamada “visión en túnel”.
  • Opacificaciones corneales: aunque son más prevalentes en el tercer mundo, en nuestra sociedad, también se producen. Son anomalías en la córnea, la capa más superficial del globo ocular, producidas por una lesión, leucoma corneal, conjuntivitis bacteriana, herpes, etc. No suelen ser hereditarias ni de origen genético.
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